Azeroth
Ignorantes de los planes de Sargeras, los titanes continuaron con su tarea de crear el mundo que más tarde, sus habitantes llamarían Azeroth. Cuando se dispusieron a moldear este mundo, se encontraron con unas fuerzas elementales que se opondrían una amenaza que los titanes moldearan su mundo. Estos eran los Dioses Antiguos.
Los titanes molestos por la inclinación maligna de los Dioses Antiguos se enfrentaron a ellos. Los ejércitos de los Dioses Antiguos estaba dirigidos por cuatro lugartenientes: Ragnaros, el Señor del Fuego; Therazane, la Madre Roca; Al’Akir, el Señor del Viento y Neptulon, el Cazador de las Mareas. Estos se enfrentaron a los titanes, y aunque los cuatro señores elementales eran poderosos, no pudieron hacer nada contra los titanes y perecieron. Los titanes derrotaron a los Dioses Antiguos y confinaron a los elementales en un plano abismal, donde los mismo elementos se contendrían entre ellos.
Con la partida de los elementales, los titanes crearon razas que les ayudaran en su trabajo. Crearon a los titánides, criaturas de roca viva y a los gigantes del mar, para que movieran los océanos. Modelaron el mundo hasta que quedó perfectamente ordenado. En el centro del continente crearon el Pozo de la Eternidad, un lago de energía místicas que sería fuente de vida. Con él todo el mundo estaba un solo continente que los titanes llamaro Kalimdor.
Los dragones
Antes de marcharse de Azeroth, los titánides escogieron a los cinco dragones más poderosos y les cedieron poder para que protegieran Azeroth de cualquier amenaza y dominaran el mundo. Los cinco dragones recibieron el nombre Los Grandes Aspectos.
Aman'thul, padre de los titanes, cedió parte de su poder a Nozdormu, dragón de bronce, para que dominara el tiempo. Nozdormu sería el Único Imperecedero. Eonar, titán patrón de la vida, cedió su poder a Alexstrasza la Roja, Protectora de la vida. Alexstrasza fue coronada como Reina de los Dragones y se le dio dominio sobre toda su especie. Eonar también cedió su poder a la hermana de Alexstrasza, Ysera, la dragona verde, con el dominio de la naturaleza. Ysera caería en un sueño eterno y se la conocería como La Soñadora. Velaría por la naturaleza desde su reino onírico, el Sueño Esmeralda. Norgannon, el Titán protector, cedió su poder al dragón azul, Malygos, que sería el Tejedor de Hechizos y protector de la magia arcana. Khaz'goroth, el Titán forjador del mundo le cedió parte de su poder al dragón negro Neltharion, conocido como el Guardián de la Tierra.
Con los Grandes Aspectos protegiendo Azeroth, los titanes pudieron partir a moldear otros mundos.
El despertar
En torno a 10.000 años antes de que tuviera lugar la Primera Guerra de Azeroth entre humanos y orcos, el mundo de Azeroth solo constaba de un continente, llamado Kalimdor. En el centro de Kalimdor existía un lago repleto de energías incandescentes, este era el Pozo de la Eternidad, una fuente de magia proveniente de más allá de los confines del mundo. El pozo era una fuente de vida. Con el paso del tiempo unos humanoides nocturnos descubrieron el lago, construyeron allí sus casas y con el tiempo el poder del lago les afecto, volviéndoles inteligentes e inmortales. Estos seres se hicieron llamar Kaldorei. Los Kaldorei o elfos nocturnos, como se les llamaría más adelante, adoraban a la diosa Elune, diosa lunar que, creían, dormía en el fondo del lago durante el día. Trataron de estudiar el poder de las energías del lago, y mientras crecían, descubrían nuevos territorios de Kalimdor y se encontraron con los Dragones, criaturas enormes que se habían convertido en guardianes del mundo, y a los que prefirieron no molestar. Con el tiempo, los Kaldorei aprendieron de los poderes del pozo y comenzaron a estudiar la magia arcana. Estos estudios llevó a los Kaldorei a contactar con poderosas criaturas, pero la más llamativa fue Cenarius, el semidiós de los bosques, quien se mostró amable con los elfos y les enseñó gran cantidad de cosas sobre la naturaleza. A raíz de esto, los Kaldorei desarrollaron un fuerte afecto por los bosques y la naturaleza.
Con el tiempo, algunos elfos pensaron que el abuso de la magia podría acarrear desequilibrio, pero no fueron escuchados, y los eruditos comenzaron a levantar templos enormes, a crear poderosos objetos mágicos y adaptaron el mundo a sus necesidades y caprichos. una de las hechiceras, Azshara, alcanzó tanto conocimiento que fue coronada reina de los Kaldorei y se la construyó un palacio a orillas del Pozo de la Eternidad.
La sociedad de los elfos creció con el tiempo por el continente y llegó un momento en que Azshara escogió a unos servidores personales que recibieron el nombre de Quel'Dorei o Highborne (Bien nacidos), que fueron dotados de gran poder, pero esto les llevó a creerse superiores a sus hermanos. El líder de lo "Bien Nacidos", Dath'Remar Sunstrider no tardó en hacerse con las riendas del país, y los Highborne pasaron a ser envidiados en secreto por los demás Kaldorei, no paso así con Azshara que era incluso admirada como la encarnación de la diosa Elune, lo que levantó ampollas entre las sacerdotisas de la Luna, en especial con la alta sacerdotisa Tyrande Whisperwind.
Azshara ordenó a los Highborne estudiar concienzudamente las energías del Pozo y estos empezaron a desentrañar las energías místicas del pozo, igual que lo hacían los eruditos. Conforme descubrían más poder, descubrían que podían crear y destruir a su antojo. Con el tiempo empezaron a abusar del uso de la magia, y fueron advertidos por Cenarius de que esto solo traería problemas, pero sus consejos fueron en vano. Con el tiempo, Azshara y los Highborne se fueron distanciando de sus hermanos Kaldorei, y una extraña palidez cubrió sus rostros. Malfurion Stormrage, un joven erudito y druida aprendiz de Cenarius, percibió que una influencia mágica había corrompido a los Highborne y a Azshara, pero no pudo identificar el origen de este mal, pero supo que lo cambiaría todo.
El conflicto de los Ancestros
La irresponsabilidad de los Highborne les costó cara. El abuso de la magia fue detectado, a través del Pozo de la Eternidad, por mentes demoniacas. Sargeras, se lanzó a buscar el origen de la magia empleada. Al descubrir el mundo de Azeroth y ver que allí estaba el Pozo de la Eternidad, surgió en él el ansia de poder del pozo, decidiendo acabar con el mundo y reclamar las fuerzas del Pozo para sí mismo.
Sargeras se dirigió hacia Azeroth junto a su Legión de Fuego, formada por millones de caóticos demonios, provenientes de todos los confines del universo. Archimonde y Mannoroth prepararon sus guerreros y atacaron. Azshara, atraída por el poder mágico de Sargeras, le abrió las puertas a su mundo y los Highborne, corruptos por la magia lo convirtieron en su dios. Para demostrar su fidelidad, Azshara y los Highborne abrieron un Portal Mágico en el Pozo de la Eternidad. Cuando todo estuvo listo, Sargeras comenzó la carnicería sobre Azeroth. La Legión de Fuego arrasó con los poblados de los Kaldorei y los brujos Eredar invocaron a los Infernales, gigantes de roca y llamas verdes que alcanzaron las tierras de Kalimdor como meteoros. Los demonios avanzaron sin excesivos problemas y los elfos nocturnos, aunque defendieron su territorio, se vieron obligados a retroceder ante la Legión.
Malfurión Stormrage escapó para ayudar a su gente. Su hermano gemelo, Illidan Stormrage, a pesar de no ser un Highborne, aprendió a emplear la magia arcana. Malfurión convenció a su hermano de que dejara sus prácticas de magia y ambos escaparon junto a la sacerdotisa Tyrande Whisperwind. Ambos hermanos se enamoraron de la bella sacerdotisa, pero Tyrande solo correspondió a Malfurión. Illidan se resintió por esto, pero el dolor de su corazón no tenía comparación frente a su necesidad de magia. Illidan sufría la misma sed de magia que los Highborne y pensó que empleando las mismas energías mágicas contra la Legión, podría derrotarla. Illidan y sus seguidores formaron una secta de guerreros, conocidos como Cazadores de Demonios. Los Cazadores se sacaban los ojos para emplear todo su potencial mágico contra su enemigo. Malfurión nunca perdonó a Illidan por convertirse en Cazador de Demonios, pero a Illidan no le importaba, solo quería impresionar a Tyrande.
Cenarius, que se comprometió a ayudar a los elfos, pidió ayuda a los dragones. En poco tiempo Alexstrasza la Roja atacó a los demonios. Cenarius llamó a los espíritus de los bosques, surgiendo los Ancestros y los Treants, hombres árbol. Malfurión, Illidan y Tyrande realizaron un furioso contraataque. Illidan avanzaba a través de los demonios, atravesando sus filas mientras estos caían bajo su aura mágica, que dañaba todo lo que tocaba; hasta que llegó a encararse a Azzinoth, capitán de los ejércitos de demonios, y ambos se enfrentaron. Illidan derrotó a Azzinot y tomo sus espadas curvas como trofeo, espadas que con el tiempo acabarían siendo una extensión de sus brazos.
Los aliados de los elfos nocturnos llegaron al Templo de Azshara y al Pozo de la Eternidad. Malfurión sabía que la fuerza pura no erradicaría la presencia del enemigo. Mientras la batalla se volvía más cruenta a cada segundo, Azshara esperaba ansiosa la llegada de Sargeras. A medida que el señor de la Legión se acercaba, Azshara mandaba a sus Highborne al Pozo, para que agrandaran el portal. Mannoroth, general de los ejércitos demoniacos guardaba la entrada al templo, Cenarius y los espíritus del bosque se enfrentaron a él, permitiendo a Malfurión, Tyrande y sus guerreros entrar en el templo.
Sin embargo, un terrible acontecimiento cambió los planes. El dragón negro, Neltharión, se volvió loco durante el ataque de la Legión. Brotó de él su lado oscuro y se rebautizó como Deathwing o Ala de Muerte. El dragón negro traicionó a sus hermanos dragones abandonando la batalla. Avergonzados, los demás dragones tuvieron que retirarse. Malfurión vio como se iban las esperanzas sin sus más grandes aliados. Convencido de que el Pozo de la Eternidad era el nexo de unión entre el mundo y los demonios, Malfurión decidió que había que destruirlo. Muchos elfos se horrorizaron ante esto, ya que el pozo era el origen de su inmortalidad, pero Tyrande creyó en Malfurión y decidió atacar el palacio de Azshara y destruir el Pozo para salvar Kalimdor.
El ocaso
Malfurión y Tyrande atacaron el palacio de Azshara tratando de parar la llegada de Sargeras. Pero Azshara estaba preparada y los guerreros de Malfurión fueron apresados. Tyrande fue apresada por los Highborne cuando trató de atacar a Azshara por la espalda y sufrió graves heridas. Malfurión entró en cólera y se decidió a acabar personalmente con la reina enloquecida. Por sorpresa, Illidan apareció, convencido de que la destrucción del Pozo le impediría practicar magia, y avisó a los Highborne de las intenciones de Malfurión. Illidan no sufrió remordimiento a la hora de traicionar a su hermano. Finalmente, tomo aguas del lago en un frasco, para reclamarlas más tarde para sí mismo. Illidan sabía que los demonios destruirían la sociedad élfica.
Azshara, prevenida por Illidan, entabló una batalla épica contra Malfurión, quién estaba dispuesto a vencer o morir. Pero el portal que los Highborne estaban sosteniendo se volvió inestable al ser atacados y esto provocó una terrible explosión de magia arcana. Tan fuerte fue esta explosión que destruyó las bases del templo y abrió la tierra, y el Pozo de la Eternidad se colapsó entre los elfos y los demonios.
El colapso del pozo destruyó las bases del mundo y una gran parte de Kalimdor fue tragada por los mares, quedando el continente separado en dos masas de tierra alejadas por un vasto nuevo océano. En el centro de ese nuevo océano surgió una tormenta de energías caóticas, justo donde antaño estuvo el Pozo. Esta tormenta eterna, se llamó el Maelstorm, y ya jamás cesaría.
La ofrenda de Illidan
Tyrande y Malfurión fueron rescatados por Cenarius. Ambos guiaron a los pocos elfos nocturnos restantes hacia nuevas tierras para construir un nuevo hogar. Sargeras y la Legión de Fuego, habían sido desterrados por el colapso del Pozo, pero el precio fue terrible. Los Kaldorei se dieron cuenta de que habían sobrevivido bastantes Highborne, que se unieron a los kaldorei para buscar un nuevo hogar. Aunque Malfurión no confiaba en ellos, sabía que sin Pozo no podrían dominar su magia, por lo que no eran una amenaza. Muchos se alegraron cuando descubrieron que la montaña Hyjal y el bosque Ashenvale, el hogar de Cenarius considerado como sagrado, había sobrevivido. Buscando un nuevo hogar, Malfurión y los Kaldorei subieron la montaña y al llegar al valle, encontraron un lago. uno de los Highborne se lanzó sobre las aguas del lago con gran excitación. Con horror para todos los demás, las aguas del lago rebosaban energía mágica.
Illidan se adelantó a Malfurión y vació sus frascos en el agua, buscando mantener el flujo de magia, y formando un nuevo Pozo de la Eternidad. illidan creyó hacer un gran bien, que el nuevo pozo era una hermosa ofrenda para la futura sociedad élfica, pero Malfurión no estaba de acuerdo y los gemelos se volvieron a enfrentar. Con la ayuda de Cenarius, Malfurión encerró a su hermano en una prisión bajo tierra. Para segurar que Illidan no escapaba, Malfurión buscó a una guardiana, Maiev Shadowsong, para que lo custodiara. Cenarius encargo a uno de sus hijos, Califax que ayudara a la guardiana Maiev.
Temiendo que destruir el pozo provocara otra catástrofe, los elfos decidieron no tocar el nuevo Pozo. Los elfos comenzaron a estudiar las artes druídicas para sanar la tierra y recuperar sus bosques.
El Árbol del Mundo
Los elfos reconstruyeron sus hogares en torno al monte Hyjal, buscando siempre la armonía con la naturaleza.
9.000 años antes de la Primera Guerra de Azeroth, los dragones supervivientes surgieron de nuevo. Alexstrasza, Ysera, Malygos y Nozdormu llegaron a las tierras de los druidas y se encontraron con Malfurión, que con el tiempo se convirtió en Shan-Do (archidruida), quien recibió a los dragones y les habló del nuevo Pozo de la Eternidad. Los dragones se alarmaron y dedujeron que este nuevo pozo podría volver a traer a la Legión. Malfurión y los Cuatro Aspectos decidieron hacer algo, y los cuatro dragones cedieron parte de su poder para crear el Alma de Demonio, cuyo poder infligiría daño a la Legión Ardiente en caso de un nuevo ataque. Sin embargo, Neltharion, el dragón negro no cedió nada de su poder, y permaneció como el más poderoso de los dragones, que, secretamente, planeaba para asolar el mundo.
Alexstrasza plantó una semilla en el fondo del pozo, que activada por la magia del pozo se convirtió en un inmenso árbol, que succionó todas la aguas del pozo. Este nuevo árbol simbolizaría la unión de los elfos nocturnos con la naturaleza y sus energías sanadoras se extienden por todo el mundo. Este árbol del mundo recibió el nombre de Nordrassil. Nozdormu encantó el árbol para proveer a los elfos de inmortalidad. Ysera enlazó el Árbol con su reino onírico, el Sueño Esmeralda, de modo que regularía el avance de la naturaleza y la evolución del mundo. Los druidas elfos nocturnos, incluido Malfurión, deberían unirse a Ysera en el Sueño Esmeralda, cosa que hicieron gustosos, a pesar saber que perderían gran tiempo de sus vidas durante la hibernación. Sin embargo, los dragones no contaron toda la verdad a los elfos sobre el Sueño Esmeralda...
Los Trolls
Aunque los Kaldorei alcanzaron un gran conocimiento, no llegaron a encontrarse con otras culturas inteligentes hasta muy tarde. En el este, mucho antes del colapso del primer Pozo de la Eternidad, surgió una cultura que logró crear un inmenso imperio guerrero. Mil años antes de que los Kaldorei aparecieran, existían dos imperios troll enfrentados: los Troll Gurubashi y los Troll Amani, que construyeron Zul'Aman, en las tierras del norte, donde más tarde estaría Lordaeron. También estaba el imperio Gundrak pero nunca llegó a ser tan importante como los otros dos. Se sospecha que esta especie, procedía del valle de Stranglethorn.
Aunque todos eran trolls, no se tenían mucha simpatía. Sin embargo, tuvieron que unirse contra los insectos Azi'Aqir que destruían todo lo que no fuera insectoide. Finalmente los insectos fueron neutralizados en Azjol'Nerub, al norte, y en Anh'Qiraj, al sur. Unos pocos trolls encontraron el Pozo de la Eternidad y lo emplearon para sus propios fines (es posible que los Kaldorei provengan de los trolls). Los elfos y los trolls se enfrentaron varias veces, pero al final fueron los elfos quienes expulsaron a los agentes de los imperios troll. Los trolls ignoraban las acciones de los elfos hasta que el Pozo se colapsó y Kalimdor quedó dividido en cuatro grandes islas y los distintos imperios troll se separaron.
Los trolls de la jungla adoraban a Hakkar, un dios sanguinario. Hakkar demandó las almas de los niños trolls para manifestarse en el mundo, al escuchar esto, los trolls se negaron y dejaron de adorarle, provocando su ira. Solo los troll Atal'Ai continuaron adorando a Hakkar, por lo que los Gurubashi los expulsaron y se vieron obligados a emigrar hacia el Pantano de las Lamentaciones. Dividido por esto, los Gurubashi se vieron sumergidos en una guerra tribal. Las tribus Skullspliter y los Darkspear lucharon a muerte por el dominio. La superioridad de los Skullspliter obligó a los Darkspear a abandonar continente, y fueron exiliados a una isla del Gran Mar, que han habitado desde entonces.
Mientras lo elfos reconstruían sus vidas en torno al monte Hyjal, los Atal'Ai continuaron con la invocación de Hakkar. Esta amenaza alertó a Ysera, que mandó a uno de sus hijos, Eranikus, a avisar del peligro que esto suponía, pero los brujos Atal'Ai se obstinaron en invocar a Hakkar. Ysera misma se presentó ante los Atal'Ai y hundió la ciudadela de los Atal'Ai, formando la Fosa de las Lágrimas. Hakkar se vengó corrompiendo a Ysera con su poder. Los Grandes Aspectos, temiendo perder a otro de sus hermanos, confinaron a Ysera en el Sueño Esmeralda. para evitar que la corrupción culminara, los Grandes Aspectos solicitaron que los druidas se sumergieran en el Sueño Esmeralda junto con Ysera para ejercer de soporte, a cambio del crecimiento del Árbol del Mundo. Sin embargo, Neltharion, el dragón negro, tenía otros planes. Convenció a sus hermanos para que cedieran parte de su poder en crear un objeto llamado Alma de Demonio. Les dijo a sus hermanos que, ellos no vivirían por siempre y que con su desaparición, las razas mortales estarían indefensas ante la Legión Ardiente. Aunque no muy convencidos, los hechos recientes dejaban claro que les costaba contener el mal. recordando el encargo de los titanes, aceptaron. Los cuatro hermanos de Neltharion dieron parte de sus poderes, pero Neltharion permaneció con su poder al completo. Enseguida, Neltharion empleó el Alma de Demonio para destruir a los dragones azules. Malygos quedó solo y sin herencia, así que viajó al gélido Northrend y creo un cementerio para sus hijos, el Dragonblight. Malygos encargó s Sapphiron, su siervo superviviente, custodiar el Dragonblight por siempre.
Alexstrasza, conocedora de las intenciones de Neltharion, confinó el Alma de Demonio en las profundidades de las montañas de Khaz Modan.
Los elfos exiliados
Los elfos reconstruyeron su sociedad y se expandieron por los bosques de la región de Ashenvale. También resurgieron diversas razas que casi se extinguen tras el colapso del Pozo. Bajo el mando de los druidas, los elfos tuvieron una vida pacífica. Sin embargo, los Highborne supervivientes vivían intranquilos. Igual que Illidan, cayeron presa de una depresión enorme por no poder usar sus poderes mágicos. Se veían continuamente tentados a tomar las energías del pozo y volver a emplear magia. Dath'Remar Sunstrider, el líder de los Highborne empezó a oponerse a los druidas acusándolos de cobardes por rechazar la magia. Los druidas avisaron que el empleo de magia sería castigado severamente. En un intento por convencer a los druidas de que debían usar magia, Dath'Remar y los highborne convocaron una tormenta sobre Ashenvale.
Como consecuencia, los druidas decidieron otorgarles el exilio. Dath'remar Sunstrider y sus seguidores se alegraron ante la idea de separarse de los estrictos druidas y construyeron navíos para cruzar el Gran Mar y fundar su propia nación donde practicarían la magia libremente. Acabaron llegando a las tierras que más tarde serían llamadas Lordaeron y se instalaron en Quel´Thalas. Rehusaron a las costumbres nocturnas de los Kaldorei, pasando a hacer vida diurna. Dejaron de ser elfos nocturnos para ser conocidos como Elfos Altos.
Las Centinelas
Tras la partida de los Highborne, los druidas incluido Malfurión, se prepararon para sumirse en el Sueño Esmeralda. Los Kaldorei cerraron las fronteras de Ashenvale con un hechizo que lo sumiría en un profundo misterio. Los elfos nocturnos permanecieron allí recluidos sin tener contacto con otras razas o culturas. Los druidas dejaron atrás sus vidas para unirse a Ysera en el Sueño Esmeralda. Tyrande pidió a Malfurión que no lo hiciera, pero Malfurión se sentía moralmente obligado a entrar en el Sueño Esmeralda, y lo hacía con gusto. Le dijo a Tyrande que nada podría separarle de ella y se Sumió en el sueño Esmeralda. Tyrande, convertida en Alta Sacerdotisa, reunió a sus hermanas guerreras elfas nocturnas y creó a las Centinelas, cuya misión sería proteger kalimdor y salvaguardar los bosques de Ashenvale. Contaban con la ayuda de Cenarius, sus hijos, los guardianes de los bosques y sus hijas, las dríades. Sin embargo, sin Malfurion a su lado, Tyrande siempre temió una segunda invasión por parte de la Legión de Fuego. |