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Historia de Warcraft - Draenor

Los orígenes » Azeroth » El nuevo mundo de Azeroth » Draenor

El Pacto de sangre

Según los criptoglifos de la raza Draenei, el demonio eredar Kil'Jaeden, la que conocen como "el Embaucador", observaba el inocente planeta Draenor desde las profundidades del Torbellino del Vacío. Kil'Jaeden, planeaba una invasión discreta. Necesitaba una fuerza de choque que destruyera todo cuanto encontrara antes del paso de la Legión sobre el mundo. El objetivo consistía en debilitar a las razas mortales del planeta, antes de dar el golpe de gracia con la verdadera invasión.

Kil'Jaeden, al contrario que sus congéneres Mannoroth y Archimonde, prefería tácticas de invasión más sutiles. Basadas en el engaño, buscando las debilidades del objetivo y aprovechándose de estas en beneficio propio. En Draenor, habitaban una gran diversidad de razas. Los Dreanianos o Dreanei, desarrollaron una cultura pacífica y civilizada, más avanzada que el resto, sancando provecho de las técnicas de agricultura y desarrollando una tradición mortuoria; otra raza, los orcos, se desarrollaron en torno a las creencias en la naturaleza y los espíritus de esta. Organizados en clanes, gobernados generalmente por dos figuras. La primera, un jefe, que sería el más fuerte del clan; la segunda, un chamán, entrenado desde joven y que ejercciera la función de guía espiritual del pueblo. Tenían una marcado sentido del honor, y al contrario que los Draenei, los orcos basaban su alimentación en la cacería.

Kil'Jaeden, notó que los orcos eran más susceptibles que los Draenei y le resultarían más fáciles de corromper, además la anatomía de los orcos era más favorable para labores de guerra que la de los Draenei, así que se decantó por la raza cazadora, antes que por los avanzados agricultores.

El Embaucador habló al alma de un anciano chamán orco, de nombre Ner'Zhul y le prometió gloria, el poder que ninguna raza sobre Dreanor vio jamás y el don de la eternidad. Ner'Zhul, atraído por la oferta del demonio eredar, hizo un pacto de sangre con él. Así fue como Kil'Jaeden, a través de Ner'Zhul sembró la semilla de la destrucción en el corazón de los orcos, y estos, con el tiempo se convirtieron en bárbaros sedientos de sangre y destrucción. Kil'Jaeden, contento, comenzó a observar la cacería indiscriminada que los orcos habían desatado sobre el pueblo draenei. Solo unos escasos draenei, bajo el mando de su líder Akama, consiguierón escapar de la masacre de los orcos ocultándose en cavernas.

En un último embite, Kil'Jaeden se dirigió a Ner'Zhul y le propuso a él y al pueblo orco, entregarse en cuerpo y alma a la guerra. El chamán se dio cuenta entonces de las intenciones de Kil'Jaeden, y supo que el pueblo orco sería esclavizado, por lo que le dio la negativa al demonio. Disgustado por la reacción del anciano orco, Kil'Jaeden buscó a otra marioneta que llevara al pueblo orco por el camino de la Legión. El Embaucador fijó sus ojos en un aprendiz chamán y alumno de Ner'Zhul, el orco Gul'Dan. Como ya hablara antes a Ner'Zhul, Kil'Jaeden habló a Gul'Dan de poder ilimitado, y se lo prometió a cambio de su ciega obediencia. Así fue como Gul'Dan, seducido por las ofertas de Kil'Jaeden, se convirtió en un aplicado estudiante de la magia demoniaca, de modo que el joven aprendíz de chamán, se convirtió en el más poderoso de los maestros brujos conocidos de la historia. Gul'Dan guió a otros orcos para abandonar las artes del chamanismo y les llevó a acoger los conocimientos demoniacos de la magia de Kil'Jaeden, el poder que los condenaría, la nigromancia.

Cuando Kil'Jaeden logró sus objetivos a través de Gul'Dan, ayudó a este a crear el Consejo de las Sombras, una organización sectaria de orcos que manipularía los clanes en secreto y extendería las prácticas de la nigromancia por todos los territorios de Draenor. De este modo, las tierras de Draenor se pudrieron a medida que más orcos practicaban las artes brujas de los demonios.

En poco tiempo, los campos orcos, se convirtieron en baldías tierras infértiles y tétricas.

La llegada de la Horda a Azeroth

Tiempo después del engaño de Kil'Jaeden sobre los clanes orcos, las batallas en torno a Draenor volvieron a los orcos unos contra otros. Sin un enemigo común, el ansia de destrucción llevó a los orcos a competir entre ellos en pruebas de fuerza y luchas fraticidas. Ante la aprobación de esta dinámica por parte de los nigromantes, los brujos que estudiaban la magia y mantenían el balance del poder, pensaban que ningún orco sobreviviría, como ellos, Durotan, jefe del Clan Frostwolf, advirtió que esta conducta acabaría con el pueblo orco. Nadie escuchó a Durotan y otros jefes de clanes más poderosos se proclamaron campeones de guerra.

Los brujos advirtieron que para avanzar en el dominio de la magia, los orcos debían encontrar un nuevo enemigo común. Fue en ese tiempo, cuando los brujos se percataron de la presencia de una hendidura interdimensional. Pasaron años estudiando los misterios de ese fenómeno y haciendo ensayos y pruebas, hasta que se percataron de que tal hendidura se podía emplear como portal para enviar a un clan al otro lado. Una fuerza expedicionaria se internó en el portal y al volver, sus hermanos orcos creyeron que lo que había más hallá del portal los había enloquecido. pero las muestras de plantas que los enviados por el portal trajeron, daban buena cuenta de que sus relatos eran ciertos.

Tres meses después, siete guerreros se adentraron en el portal y volvieron con reportes detallados sobre el mundo del otro lado. Este nuevo mundo era Azeroth, y los orcos comenzaron a saquear las aldeas de los humanos. Pero para asegurarse la victoria, el Consejo de las Sombras invocó a Mannoroth el Destructor. El Consejo convenció a los jefes de todos los clanes para que bebieran de la sangre de Mannoroth, obteniendo así una sed de sangre que los volvería invencibles. Todos los jefes de los clanes, a excepción de Durotan, bebieron y se convirtieron en siervos de Mannoroth, y estos contagiaron su lealtad al demonio a sus hermanos del clan.

Con las ansias de destrucción renovadas por la sangre de Mannoroth, los orcos se lanzaron a la carga y Gul'Dan reunió al pueblo orco en una Horda, dentro de la cual los jefes de clanes lucharían entre ellos para coronarse como jefes supremos. Con engaños y manipulaciones, Gul'Dan logró sus planes, y Blackhand el Destructor, señor del Clan Blackrock se hizo con el puesto de Señor de la Guerra y dominó sobre la Horda con su crueldad y sus ansias de poder.

El plan de Blackhand era simple. La unificación de todos los orcos y la destrucción absoluta de la raza humana del recién descubierto mundo de Azeroth. La Horda sería el ejército de la Legión de Fuego y había dado comienzo la Primera Guerra de Azeroth.

 


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